“Si queremos tener elecciones realmente libres y participativas, vamos a necesitar que haya un pacto, para que la vida en Colombia sea respetada” -Monseñor Héctor Fabio Henao


“Si queremos tener elecciones realmente libres y participativas, vamos a necesitar que haya un pacto, para que la vida en Colombia sea respetada”

 -Monseñor Héctor Fabio Henao


17/Marzo/2021


El 17 de marzo, se realizó el Mapa de riesgo electoral 2022, organizado por La Misión de Observación Electoral (MOE), plataforma de organizaciones de la sociedad civil que ha promovido el ejercicio de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía por 15 años en el país.

En el espacio se contó con la participación de Monseñor Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de la Pastoral Social, Marta Lucia Ramírez, vicepresidenta de la República, Hernán Penagos, magistrado del Consejo Nacional Electoral, Helena Strom, embajadora de Suecia en Colombia, Betty Martínez, MOE regional Quindío y consejera departamental de Derechos Humanos y Alejandra Barrios, directora de la Misión Electoral.

El evento se realizó de manera virtual por Facebook Live de la MOE y se discutieron distintos temas de preocupación y análisis en temas electores como la participación ciudadana, la participación política de las mujeres y la construcción de democracia en tiempos de pandemia.

A continuación, la intervención de Monseñor Henao en la mesa de diálogo:  

“La Pastoral Social cuando participa en estos procesos de la observación electoral, hace acompañamiento y seguimiento a las personas que viven las situaciones humanitarias más difíciles en el país.

Como lo decía la señora vicepresidenta, Marta lucía Ramírez, tenemos presencia en territorios muy afectados por problemas y nos interesa ver lo que pasa con esas comunidades que están afectadas por distintas razones, entre ellas, por la pandemia.

A mí me aterra cifras que hablan de 700 líderes asesinados en dos años -son cifras que se pueden depurar según los conceptos que se tengan de lo que significa ser líder-, pero que no dejan de ser impactantes. Estamos perdiendo un potencial político muy importante.

Estamos perdiendo capacidad de liderazgo político y social cada día. Independientemente de donde vengan, como se clasifiquen, cuál es su ideología política; es potencial humano con capacidad de liderazgo que allí fallece de manera brutal.

Pensemos en el número de masacres que hemos tenido, el año pasado fue muy marcado por las masacres. O, por ejemplo, el drama del pueblo del Chocó donde decapitaron a cinco personas, para que la gente viera, esas cabezas quedaron ahí expuestas como escarnio para los demás, como si estuvieran diciendo, ‘no se atreva a dar un paso en camino del liderazgo’.

Se está matando con crueldad, por eso, uno se pregunta, ¿cómo pudimos perder nuestra humanidad tan profundamente en Colombia?, eso nos tiene que preocupar, hemos perdido la capacidad de ver al otro a la otra como persona humana que lleva una dignidad.

Yo me pregunto ¿qué vamos a hacer en las regiones como el Alto Baudó?, ¿qué va a pasar en el departamento del Cauca o Antioquia?, zonas afectadas por la pandemia, por la violencia y el desplazamiento. Nosotros como Pastoral Social tenemos actividades productivas importantes y nos dicen que tienen miedo. No se les garantiza la seguridad en estos territorios, y esto impide avanzar en el trabajo comunitario.

En muchas regiones se ha propuesto la construcción de pacto por la vida y la paz, por ejemplo, en el Pacifico colombiano, ojalá este tipo de pactos suba de perfil, para escuchar ese clamor de las comunidades. Si queremos tener elecciones realmente libres y participativas, vamos a necesitar que realmente haya un pacto, para que la vida en Colombia sea respetada.

La pandemia nos trajo la reducción y la imposibilidad de ver la marcha, la protesta social en desarrollo para encontrar soluciones. Sentimos que existe la intensificación de la violencia en ciertas regiones, hay un deterioro de la situación humanitaria preocupante, hay desplazamiento interurbano. Hay muchas cifras desconocidas porque por el clima de miedo, las personas no denuncian.

Esta presencia de los grupos armados nos está haciendo una mella muy profunda en nuestra democracia, las personas siguen siendo víctimas de minas antipersona, sigue existiendo gente que muere por esas situaciones.

Tenemos que dar soluciones a estas problemáticas. Tengo mucha esperanza y fe de que Dios nos va a acompañar en este proceso de avanzar. Pero me preocupa ver el deterioro del valor de la vida humana y estas elecciones no van a ser ajenas a eso, porque la capacidad de respuesta ante la pérdida de humanidad no ha sido lo suficientemente fuerte y contundentemente como la comunidad esperaría.

Seguiremos en esta tarea de observación electoral en función de los más vulnerables y necesitados. Muchas gracias”.

Gracias por su tiempo