La Mesa Humanitaria del Chocó

La Mesa Humanitaria del Chocó


Padre Rafael Castillo Torres Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana


13-05-2022


Uno de los lugares más emblemáticos de nuestra nación por cuanto se vive, se sufre, se resiste y se concerta, es el departamento del Chocó. Allí, tanto la sociedad civil organizada como las Jurisdicciones Eclesiásticas de Quibdó, Istmina Tadó y Apartadó, presididas por sus obispos, religiosos y religiosas, con el acompañamiento del Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombia, de las Cáritas de España, Alemania y Escocia; con la presencia de otras Iglesias, de la Defensoría del Pueblo, la Personería y  la Comunidad Humanitaria que permanece y acompaña, han decidido constituir una mesa humanitaria como la más firme manifestación de un gran acuerdo, que sea la mayor expresión del bien común al que aspiran, de la vida digna que se merecen y del medio ambiente sano al cual se resisten a renunciar.   

Esta mesa humanitaria, unida a todos los esfuerzos del pacifico colombiano, es una dinámica territorial que construye el sujeto social, que reivindica el Estado Social de Derecho, al cual se refiere el preámbulo de nuestra constitución política. Allí encontramos, en una mesa de iguales, las plataformas indígenas, afros y población mestiza. Las encontramos con sus diferencias y discrepancias, con sus aspiraciones y sus sueños, con sus contradicciones y sus aciertos, pero siempre sentados en permanente deliberación haciendo de la palabra y la cultura del encuentro el puente más civilizado que aporta dignidad y esperanza al departamento del Chocó. Es también, por su carácter deliberativo, una mesa que busca rescatar la democracia como la patria de lo humano.

Quienes hemos decidido acompañar y participar en esta mesa, tenemos claro que su caminar en la esperanza no sólo recoge los sueños del departamento, sino que también es una tarea en permanente construcción. Tarea que todos han de asumir como responsabilidad propia y no de otros. Será una responsabilidad personal y colectiva, con el carácter de exigencia paciente, en el mediano y el largo plazo, capaz de trascender los debates electorales, los periodos de gobierno y las apuestas políticas de turno.  

Esta mesa tiene la gran tarea de contribuir a ordenar las esperanzas del departamento construyendo nuevas formas de relacionarse en las que la educación, sea el pan que libere; la cultura, la que nos integre a todos; los derechos humanos, el norte ético de una vida digna; la democracia deliberativa, nuestro principal habito; la equidad, nuestra gran tarea y la vida digna para todos, nuestro mayor resultado.    

La mesa cuenta con varios aprendizajes que indican claramente que el suelo no está virgen, está enriquecida por acertadas metodologías y buenas prácticas nacidas de la rica experiencia de cada plataforma social. Buenas prácticas que son conocimiento con utilidad social y disponible para quien lo necesite.  

Este  espacio permite al  gobierno nacional y la institucionalidad ver y reconocer la confianza como un valor esencial, que la vida en este departamento tiene un valor absoluto y no puede cambiarse por ningún modelo de desarrollo, que lo que se busca, a través de esta mesa humanitaria, es concertar aquellos acuerdos convertidos en la agenda territorial, que hagan posible la reconciliación a través de un esfuerzo constante por suprimir la mutua violencia, promover el diálogo y la búsqueda común de una convivencia más justa y fraterna.

El Dios de la vida que camina al ritmo del pueblo chocoano, bendice esta mesa humanitaria que sólo busca que cada familia tenga la comida necesaria, la salud necesaria, la educación básica necesaria, la seguridad personal necesaria, el techo necesario, para la intimidad del hogar y el medio ambiente sano necesario; esto se busca, pues nos reconocemos, unos a otros, como seres humanos e hijos de Dios, ya que no se puede aspirar a menos, porque que lo que se busca, en definitiva, es pasar de una cultura de favores a una cultura de derechos.

Gracias por su tiempo