II ENCUENTRO PRODUCTIVO Y AGROECOLÓGICO “La agricultura virtud del hombre y una forma de paz”

II ENCUENTRO PRODUCTIVO Y AGROECOLÓGICO  “La agricultura virtud del hombre y una forma de paz”

Del 22 al 24 de agosto se desarrolló en el municipio de Sardinata, Norte de Santander, el II Encuentro Productivo Agroecológico “La agricultura, virtud del hombre y una forma de paz”, liderado por el proyecto Participaz Fase II.

Este encuentro en el que participaron las asociaciones agrícolas y pecuarias que acompañan las Diócesis de Tibú y Cúcuta en los municipios de El Tarra, Tibú, Sardinata y Bucarasica, tuvo como objetivo afianzar los saberes de las organizaciones productivas acompañadas por el proyecto y sus estrategias de incidencia para la generación de rutas de acción que transformen la economía de la región.

El encuentro comenzó con una armonización espiritual, donde cada participante se reconoció como un agente transformador de su territorio a partir de la metáfora de la levadura. Posteriormente, se llevaron a cabo ponencias a cargo de instituciones de la región para poner el diálogo las preocupaciones de las organizaciones productivas. Se contó con el acompañamiento de la Corporación colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), el SENA, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la Universidad Francisco de Paula Santander, la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecaco), así como el acompañamiento de la Alcaldía de Sardinata.

En uno de los paneles, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) hizo entrega de la certificación sanitaria a la Asociación Vida y Campo Pacelli, que reconoce “Granja Avícola Biosegura”, la primera en alcanzar dicho reconocimiento en Norte de Santander.

 

Por último, los más de 100 campesinos asistentes tuvieron la oportunidad de exponer, comercializar e intercambiar sus productos en una feria desarrollada en la plaza principal de Sardinata. Esta feria permitió exponer los avances en procesos de transformación, implementación de buenas prácticas y estrategias de comercialización desarrollados en cada territorio. Con esto, las organizaciones productivas han expuesto que es posible desarrollar prácticas productivas que respeten la relación con la casa común, dignifiquen la vida campesina y generen ingresos lícitos para sus familias y comunidades.

Gracias por su tiempo