Vicariato Apostólico de Inírida denuncia tala indiscriminada de árboles

Vicariato Apostólico de Inírida denuncia tala indiscriminada de árboles

Aunque actualmente la atención de las jurisdicciones eclesiásticas esté enfocada en mitigar las fuertes consecuencias sociales que está dejando la crisis sanitaria a causa del Covid-19, el Vicariato Apostólico de Inírida le hace frente a otra gran problemática que ha afectado la selva amazónica colombiana, se trata de la tala indiscriminada de árboles.

Siguiendo lo expresado por el papa Francisco en su encíclica Laudato Sí’, ‘no podemos permanecer mudos ante el clamor cuando comprobamos los altísimos costos de destrucción y explotación del ecosistema. No es tiempo de seguir mirando hacia otro lado, indiferentes ante los signos de un planeta que se ve saqueado y violentado por la avidez de ganancia y en nombre muchas veces del progreso “, el Vicariato ha denunciado este hecho contra el medio ambiente por medio de un comunicado dirigido a la opinión pública.

“Especies de un valor incalculable, están siendo arrasadas sin que las autoridades presten control y se hagan los de la vista gorda. También se observa que el Gobierno Nacional juega con este tema tan importante en la vida del presente y futuro de la nación al prestarle solo voz al compromiso con el cuidado ecológico. Asignar tan pocos recursos a este Ministerio del Medio Ambiente y a la vez promover el extractivismo minero como si los recursos naturales fueran inagotables”, aseguran desde el Vicariato Apostólico de Inírida por medio de un comunicado.

En Colombia, la selva amazónica representa más del 40% de su territorio y, a pesar de las medidas de aislamiento preventivo decretadas por los alcaldías municipales y Gobierno Nacional, diversos departamentos de la región amazónica, como San José del Guaviare y Guainía, sufren la deforestación descontrolada. Hasta el momento, se tiene 552.600 hectáreas de bosque primario deforestadas, 72.900 corresponden al primer semestre del 2020.

En el comunicado aseguran que, “la inmensa trocha del trazado de una carretera de 138 kilómetros que conecta a Calamar con Miraflores desde hace 20 años, conecta a dos municipios que fueron víctimas del poder territorial de la FARC y que hoy sufre el yugo de las disidencias y las mafias económicas y políticas, quienes buscan seguir explotando los cultivos ilícitos, apropiándose de los terrenos baldíos de la nación”.

Para finalizar, desde el Vicariato Apostólico de Inírida hacen un llamado a preservar el medio Ambiente: “el país, la institucionalidad y la sociedad civil en general, tienen que cuidar este tesoro natural que representa la Amazonía en el mundo y que cada vez más, sufre las consecuencias del daño del que está siendo víctima nuestra casa común o planeta tierra”.

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