Reflexión del Papa Francisco ante emergencia sanitaria en el mundo por Covid-19

Reflexión del Papa Francisco ante emergencia sanitaria en el mundo por Covid-19

“Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”, fueron parte de las palabras con las que el Papa Francisco inició su reflexión después de escuchar el Evangelio según San Marcos, capitulo 5, desde el atrio de la Basílica de San Pedro, un momento extraordinario de oración al que convocó debido a la emergencia sanitaria que vive el mundo por el Covid-19.

Para el Santo Padre, “densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso” y es por ello que nos recuerda que, en estos momentos de crisis, todos estamos en la misma barca, como los discípulos, que debemos unirnos y salir adelante juntos.

También nos habla de la tempestad y cómo esta deja al descubierto las inseguridades del ser humano, dejándolo en una posición de vulnerabilidad, evidenciando se ha abandonado a aquello que realmente alimenta, sostiene y da fuerza. “Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos”, afirmó.

Frente a este sufrimiento en el que se mide el verdadero desarrollo de los pueblos, se descubre y se experimenta, asegura el Santo Padre, la oración sacerdotal de Jesús, «Que todos sean uno» (Jn 17,21).

“Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras”.

Para finalizar su reflexión sobre el Evangelio según San Marcos, el Papa envía un mensaje a todo el mundo para que mantengan su fe y confíen en el Señor, enviando un abrazo consolador y la bendición de Dios; asimismo, pide al Señor bendecir al mundo, darnos salud y consolar los corazones.

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).

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