La pedagogía como herramienta de paz, reconciliación y reconstrucción del tejido social

La pedagogía como herramienta de paz, reconciliación y reconstrucción del tejido social

09/09/20 Desde el domingo 6 de septiembre comenzó Semana por la Paz 2020, celebrando este año la versión 33 bajo el lema “¡El reencuentro es con la paz, #movámonos!”. Durante estos días se revive el mensaje del Papa Francisco en su visita a nuestro país en 2017, en el que invitó a todos los colombianos a sumar esfuerzos para buscar justicia, perdón y reconciliación.

Esta campaña ha sido un escenario que no solo ha permitido la reflexión del papel de la Iglesia para la construcción de paz desde el evangelio, sino un espacio que ha requerido imaginación, audacia y participación de la ciudadanía para crear convivencia y diálogo desde las realidades locales.

Este año la campaña se realiza dentro del marco de uno de los momentos más difíciles que ha vivido Colombia y el mundo debido al Covid-19. Los desafíos que ha dejado esta pandemia han reforzado la necesidad de seguir edificando paz como una cultura que acompaña la vida social, así como un bien supremo de las personas.

El Secretariado Nacional de Pastoral Social / Cáritas Colombiana- SNPS/CC, entendiendo como propia la misión de llevar la paz de Dios a los pueblos de Colombia e independientemente de sus condiciones de fe, cultura o raza, ha renovado su compromiso de superar los conflictos desde la visión cristiana con diferentes perspectivas y herramientas, tales como la pedagógica.

Esta ha sido una vía fundamental para construir paz con base en la reconciliación, un ejercicio que posibilita la escucha y la conversación, tiende puentes entre quienes han vivido el flagelo del conflicto con aquellos que han sido perpetradores de violencia pero que tienen el deseo de perdón y arrepentimiento.

Es por ello que la intervención que históricamente ha hecho y sigue haciendo la Iglesia Católica para fomentar estos procesos de reconciliación, tienen como punto de partida la promoción de la dignidad humana, mediante la puesta en marcha de los siguientes ejes:

  • Consolidación de fondos de apoyo para personas vulnerables y líderes en riesgo.
  • Asesoramiento a víctimas por medio de alianzas institucionales que les brinden su apoyo.
  • Conformación de espacios de diálogo entre todas las partes involucradas en la comunidad.
  • Reconstrucción del tejido social mediante el acompañamiento espiritual y pastoral (misión de la iglesia consigo misma y con todas las formas organizativas de la sociedad).
  • Visibilización de realidades en las que se presenta vulneración de derechos, a través de comunicados, diálogos y encuentros dentro del ámbito político y social.
  • Difusión de mensajes de esperanza y de la buena nueva, aún en momentos en los que situaciones dolorosas inundan de tristeza los corazones.

Todo esto tiene como objetivo la generación y recuperación de la confianza individual y comunitaria, el fomento de la cohesión social, el impulso de la legitimidad de los líderes y de espacios de participación, el incremento de las capacidades de autogestión del para dar voz a los que no tienen voz, la formulación de planes de desarrollo con enfoque territorial y la implementación de consejos de seguridad para acompañar las manifestaciones de violencia con estrategias pedagógicas.  Asimismo, los procesos de formación (diplomados, cursos y el aprender en lo cotidiano) han jugado un rol importante cuando se trata de potenciar las capacidades de las personas y así sanar heridas a nivel comunitario.

Esta incidencia y gestión pedagógica de la Iglesia en los territorios ha dejado algunas enseñanzas: 1) La reconciliación es requisito y consecuencia de la construcción de paz, además es una decisión personal; 2) existen imaginarios sociales y políticos que incrementan las alternativas de conflicto y que deben terminarse por medio del diálogo; 3) es importante establecer procesos de memoria histórica para saber cómo podemos cambiar el rumbo de hoy.

Además de la reconciliación, la estrategia de intervención pedagógica ha estado vinculada con la transformación de las relaciones que se establecen entre los individuos, su círculo social y las instituciones que contribuyen a apalancar las metas comunes para alcanzar un futuro deseado. Esto debido a que la construcción de paz debe involucrar todos los niveles para posicionar diálogos de incidencia.

De esta forma, la Iglesia Católica propone poner en marcha cuatro verbos rectores para reconstruir tejidos, fomentar el sentido de pertenencia y generar cambios de paz entre todos los actores del territorio:

  • Acoger: fortalecimiento y seguimiento psicosocial.
  • Proteger: orientación y acompañamiento socio-jurídico para el acceso a los derechos de estas comunidades y poblaciones, teniendo en cuenta los enfoques diferenciales.
  • Promover: reconocimiento de las diferencias y de la interculturalidad.
  • Integrar: reducir cualquier tipo de conflictividad que tienen que ver con discriminación y separación.

Gracias por su tiempo