El pasado 19 de mayo de 2026 se llevó a cabo la entronización de la réplica del Cristo de Bojayá en el Patio de la Memoria del Cementerio Central de Palmira, en un acto profundamente espiritual, social y comunitario que exaltó la construcción de paz, la memoria y la reconciliación en Colombia.
La imagen del Cristo de Bojayá, para las familias buscadoras acompañadas por la Pastoral Social de Palmira, representa el llamado a salir al encuentro del otro, convirtiéndose en «las manos y los pies» para la paz de Colombia.
La jornada liderada por la Diócesis de Palmira reunió a familias buscadoras, sobrevivientes de Bojayá, firmantes de paz, comparecientes de la Fuerza Pública, entidades del orden local, departamental y nacional, representantes de la misión de verificación de la ONU, miembros de la academia y diversos sectores de la sociedad en torno a un símbolo que encarna el dolor, la dignidad y la esperanza del pueblo colombiano.



La significativa celebración litúrgica estuvo presidida por Monseñor Rodrigo Gallego Trujillo, obispo de Palmira, quien estuvo acompañado fraternalmente por Monseñor Winstón Mosquera Moreno, obispo de Quibdó, y por Monseñor Edgar de Jesús García Tobón, obispo emérito de la diócesis. El encuentro contó también con la participación del Padre Nelson Ortiz Rozo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social– Cáritas Colombiana, agentes de pastoral social de la diócesis, directores de Pastoral Social de la provincia y representantes del Pacífico colombiano, junto a sacerdotes y comunidades eclesiales comprometidas con la construcción de paz.
La experiencia que se ha vivido en el Cementerio Central de Palmira es profundamente simbólica porque este escenario ha sido incluido por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como un caso emblemático de justicia restaurativa, y en la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) ha llegado a ocupar un lugar de memoria y esperanza. Lo que durante años fue conocido como el «patio del olvido» se ha transformado en el primer escenario de justicia restaurativa ordenado por la JEP para la búsqueda, identificación y entrega digna de personas dadas por desaparecidas en el conflicto armado .




Pero el proceso va más allá de lo forense: en el marco de la iniciativa «Nos juntamos para encontrarles», víctimas, comparecientes de las extintas FARC-EP y miembros de la fuerza pública han trabajado de la mano para construir y adecuar 600 osarios que garanticen el cuidado y la preservación digna de los cuerpos recuperados . La directora de la UBPD, Luz Janeth Forero, ha señalado que este espacio se ha convertido en un lugar «fundamentalmente de encuentro y reconciliación donde se concreta la búsqueda de los desaparecidos» . Por sus características, esta experiencia podría convertirse en un proyecto de Trabajos, Obras o Actividades con contenido Reparador–Restaurador (TOAR) ante la JEP , demostrando que incluso en un sitio marcado por la ausencia puede emerger la esperanza.
Durante el evento se resaltó el papel fundamental de la memoria histórica en la construcción de paz y la reconciliación para nuestro país, permitiendo reconocer el sufrimiento de las víctimas, comprender las causas del conflicto armado y evitar que los hechos violentos se repitan.
Desde el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, exaltamos estos espacios de memoria que ayudan a dignificar a quienes han vivido la guerra, promueven el diálogo entre las comunidades y fomentan valores como el respeto, la verdad y la empatía. Igualmente, hacemos un llamado a toda la sociedad colombiana, para que, a través de una cultura basada en la solidaridad, la justicia y el perdón, continuemos con el compromiso activo para la construcción de paz, la reconciliación y el respeto por la dignidad humana en todos los territorios del país.
Fotografía: Pastoral de Palmira






