Papa Francisco exhorta a Iglesia colombiana a “seguir adelante por el camino de la cooperación”

Papa Francisco exhorta a Iglesia colombiana a
“seguir adelante por el camino de la cooperación”

Este lunes en el estadio Malmö Arena, de Lund, Suecia, el papa Francisco escuchó atentamente las intervenciones de cuatro personas que desde diferentes ámbitos trabajan en sus respectivos países promoviendo la dignidad humana y la justicia social. Se trata del director de la Pastoral Social Cáritas Colombiana, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, quien habló sobre la experiencia de trabajo en el país entre la Iglesia Católica y la Luterana, en medio del conflicto; la joven india Pranita, quien se centró en el maltrato a la creación; Marguerite, una mujer de Burundi que aludió a “la locura del amor” y su proyecto a favor de los niños; y Rose, una refugiada de Sudán del Sur.

En desarrollo de su intervención, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria habló sobre el acompañamiento que hace la Iglesia Católica a las víctimas de seis décadas de conflicto, las diferencias sociales, la participación de diferentes actores armados cuyos intereses propios han hundido al país en “una de las crisis humanitarias más graves del mundo” y cómo a través de Cáritas se está al lado de las comunidades, “tratando de curar las heridas de las víctimas y denunciando la barbarie de los victimarios”.

Para esto, explicó, la Iglesia ha hecho alianzas con otras entidades, como la Federación Luterana Mundial y ha trabajado de la mano de los organismos étnicos existentes en el territorio.

Monseñor Henao Gaviria citó como ejemplo la tarea de reconstrucción de la vida, la esperanza y el tejido social que ha hecho la Iglesia con la comunidad de Bojayá, en el Chocó, luego de haber sido víctima de un ataque en el que perdieron la vida unas cien personas de allí, así como la labor paralela con muchas otras comunidades asentadas a lo largo de los ríos que recorren esas selvas; “mientras la guerra continuaba en el territorio dejando miles de muertos, desaparecidos y desplazados internos”.

“Nos propusimos hacer presente el amor de Dios en estas duras circunstancias”, dijo, y en diciembre de 2015, en un acto profundamente esperado y exigido por las comunidades afro descendientes de la zona, llegó uno de los líderes de las FARC para hacer un reconocimiento de responsabilidad y petición de perdón a las víctimas. Las víctimas realizaron un trabajo extraordinario con el acompañamiento de Cáritas, hacia la restitución de sus derechos”.

En su discurso, monseñor Héctor Fabio mostró como otro aporte a la promoción de la dignidad y la justicia social, el hecho de que Cáritas y la Conferencia Episcopal de Colombia levantaron su voz en 1994 para llamar la atención sobre el desplazamiento forzado.

Finalmente, el director del Secretariado Nacional de Pastoral Social expresó esperanza y confianza en la fase de implementación de los diálogos de La Habana, y agradeció al Santo Padre por su cercanía con el proceso de construcción de la paz en nuestro país, así como sus oraciones y mensajes “insistiendo que no podemos perder esta oportunidad”.

Al respecto, el papa Francisco comentó su agrado por la reunión “en espíritu de comunión” entre luteranos y católicos, así como por la declaración de ambas organizaciones “que en un mundo fragmentado por guerras y conflictos han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo”. Los exhorto –dijo- “a seguir adelante por el camino de la cooperación”.

En su alocución pidió “una oración especial por esa tierra maravillosa, para que se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana”.

Finalmente, el papa Francisco instó a que como “hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades, que estas historias nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos; cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana”.

Para leer la intervención completa de monseñor Héctor Fabio Henao, haga clic aquí:

Octubre 31 de 2016

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