PASTORAL SOCIAL ACLAMA PROTECCIÓN PARA PUEBLO NUKAK EN LA AMAZONÍA COLOMBIANA


PASTORAL SOCIAL ACLAMA PROTECCIÓN PARA PUEBLO NUKAK EN LA AMAZONÍA COLOMBIANA


INFORME ESPECIAL

· Fortalezas, desafíos y necesidades del Pueblo Nakuk asentado en el departamento del Guaviare

· Conflicto armado, economías ilícitas y racismo ponen en riesgo su existencia física y pervivencia cultural

· Consejo de Autoridades Tradicionales del Pueblo Nukak “Mauro Munu”, una forma de organización propia

· Diálogo participativo, sensibilización y acuerdos territoriales en clave de incidencia política

Septiembre de 2022

El Programa Global: Nuestra Amazonía, Territorio de Vida que implementa el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, acompañó la visita que periódicamente hace la Diócesis de San José del Guaviare a la zona de asentamiento de algunos grupos del pueblo Nukak hace varios años. En esta oportunidad los equipos de Pastoral Social visitaron durante cinco (5) días los asentamientos de La Costeñita, Chekamo y Makucito al margen del río Inírida, en el municipio de San José, departamento del Guaviare.

El pueblo Nukak es una etnia amazónica ancestralmente ubicada en las cuencas del Río Inírida y el Río Guaviare. De acuerdo con el Plan Especial de Salvaguarda (2012), fueron contactados oficialmente en 1988, antes de esta fecha, habían permanecido en aislamiento. Algunas causas para iniciar contacto con el mundo occidental fue el virus de la gripa, obligándoles a salir hasta el municipio de Calamar. Además, el conflicto armado también animó la salida de grupos Nukak de su territorio desde la segunda década de los años noventa. Sumado a lo anterior, la presencia de economías ilícitas, el contacto con colonos y un racismo tácito pone cada vez más en riesgo de exterminio físico y cultural como lo ha declarado el Auto 004 de 2009, lo ha ratificado el Auto 173 de 2012 y otras actuaciones que buscan proteger los derechos de los Nukak.

La visita a estas comunidades indígenas del pueblo Nukak permitió observar sus procesos de asentamiento en los que practican la agricultura a través de chagras o conucos con variedades de semillas obtenidas con pobladores no indígenas o colonos como son más conocidos. En estos conucos prevalecen cultivos de caña, maíz, yuca, plátano, batata, chontaduro, calabaza, chonque y frutales como naranja, mango, guama, papaya, mandarina y limón, actividades agrícolas a las que han puesto esfuerzo y dedicación.

La alimentación actual es una mezcla entre sus tradiciones culinarias, los alimentos sembrados en conucos y los alimentos introducidos por los grupos de colonos. De allí que consumen productos de la selva combinados con arroz, pasta, trigo, bienestarina, panela, café y papa. Los alimentos los preparan en fogones familiares de leña que son construidos por ellos mismos en el centro de sus viviendas, cuyas estructuras son de madera rústica de forma rectangular con techados en palma y plástico, y paredes semi-cerradas de lona donde todos los miembros de una familia duermen en hamacas.

La educación formal que predomina en estos territorios es la del modelo occidental y se imparte en una pequeña choza con bancas y un tablero acrílico con orientación de docentes del pueblo Nukak, vinculados a la Secretaría de Educación del Municipio.

En cuanto a condiciones de salud, las enfermedades más frecuentes de los Nukak son los resfriados, congestión de vías respiratorias, dermatitis, escabiosis, fiebres no especificadas y paludismo que son tratadas por un enfermero Jefe que permanece en el Puesto de Salud de Tomachipán a través de la Empresa Social del Estado (E.S.E) que presta servicios de primer nivel en salud a los asegurados de la Nueva EPS, con cobertura en las zonas aledañas al río Inírida.

La cultura nómada de los Nukak y su visión cosmogónica del territorio hace que compartan la tierra de manera amplia y colectiva, sin que primen las restricciones del uso de la tierra como propiedad particular; no obstante, esta forma de vida también ha provocado que el territorio y sus recursos naturales sean cada vez más devastados por foráneos que implementan ganadería extensiva y/o cultivos de uso ilícito.

Los Nukak se han convertido en la “mano de obra” que utilizan los colonos para recolectar la hoja de coca en la zona amazónica, pero a cambio de su actividad como “raspachines ni siquiera reciben un pago justo y tampoco cuentan con condiciones dignas de trabajo, algunas veces el pago de sus jornales lo reciben en especie, intercambiando harina de coca por enceres o alimentos. Ante este panorama tan desolador los jóvenes Nukak no tienen alternativas que les permitan mejorar su calidad de vida.

Es de resaltar que pese a las condiciones de vulnerabilidad que afronta el pueblo Nukak, los indígenas avanzan en sus formas organizativas representadas por una capitanía que les permite relacionarse mejor con los pobladores no indígenas, con miras a defender y exigir el respeto a sus derechos, asumiendo su resistencia frente a la colonización y los procesos de aculturación. Es así como han consolidado su forma de organización propia a través del Consejo de Autoridades Tradicionales del Pueblo Nukak “Mauro Munu”, conformado por los 13 asentamientos Nukak que existen en el departamento del Guaviare.

Para el Secretariado Nacional de Pastoral Social es de suma preocupación esta compleja realidad que afrontan las comunidades del pueblo Nukak y de tantos otros pueblos étnicos que son estigmatizados, racializados y, por ende, victimizados por el racismo estructural que determina relaciones de poder desiguales entre vecinos colonos, instituciones del Estado y empresas. Por todo esto, la institución hace un llamado a la población en general a reconocer la rica diversidad de nuestro país, respetar los pueblos étnicos, valorar sus costumbres y tradiciones, y reconocer que es inaplazable el cambio frente a las acciones e ideas racistas que prevalecen en la cultura colombiana.

La emergente y estructural atención del Estado ante estas problemáticas debe hacerse con diligencia y cuidado, entendiendo la complejidad de las relaciones que los indígenas y los colonos más antiguos–campesinos han establecido con el territorio. Diálogo participativo, procesos de sensibilización y acuerdos territoriales con los pobladores no indígenas y los actores inmersos en la garantía de derechos humanos, sociales, culturales, económicos y políticos deberían ser algunas de las líneas a tener en cuenta.

Desde el Secretariado Nacional de Pastoral Social se hace un llamado al gobierno nacional para que se ejecuten de forma prolija, responsable y comprometida las disposiciones de la Corte Constitucional para proteger y salvaguardar al pueblo indígena Nukak, haciendo un acompañamiento real ante sus necesidades y expectativas, atendiendo las denuncias y problemáticas estructurales de sus comunidades, trabajando de la mano con ellos.

Es necesaria la gestión de políticas públicas y la voluntad política del gobierno nacional para que los Nukak puedan vivir dignamente de acuerdo a su cosmovisión y costumbres propias en sus territorios, la atención estatal es urgente para evitar la desaparición física y cultural de este pueblo, detener y prevenir los abusos, el empobrecimiento y el deterioro del ser Nukak.

Gracias por su tiempo