Seminario Internacional de Prevención y Acompañamiento en Abuso Sexual
Del viernes 5 al domingo 7 de septiembre se realizó en Caballo Cocha, Perú, el Seminario de Prevención y Acompañamiento en la temática del abuso sexual, organizado por la Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas de la Triple Frontera –Perú, Colombia y Brasil–, en el marco del Proyecto Magüta.
MARCO DEL SEMINARIO
Cada año, la Red organiza un seminario sobre alguna temática específica, directa o indirectamente vinculada con la problemática de la trata de personas. Se convoca a participar a líderes y lideresas eclesiales, sociales y comunitarios.
En esta oportunidad, el tema elegido fue el abuso sexual, debido a que esta preocupación está muy presente en las comunidades de la selva y se ha identificado como una urgencia impostergable que debe ser atendida desde todas las instancias posibles, de manera articulada y decidida.
El seminario se llevó a cabo en el Centro Papa Francisco, perteneciente a la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Caballo Cocha. Fue organizado por el equipo coordinador del Proyecto Magüta y contó con la participación de 50 personas de los tres países de la frontera: Perú, Brasil y Colombia. La mitad de los asistentes eran indígenas del Pueblo Tikuna.
Se solicitó a Juan Ignacio Fuentes (Juancho), misionero laico en Caballo Cocha, docente y consultor psicológico especializado en este tema, que asumiera el servicio de asesoría. El seminario tuvo un formato de taller, con metodología experiencial, buscando la amplia participación y el protagonismo de todos los implicados.

PROCESO DEL ENCUENTRO
El nombre del seminario fue HONRAR LA INOCENCIA, y su objetivo era generar comunitariamente un espacio de cuidado, reflexión y planificación para trabajar la problemática del abuso sexual, con miras a fortalecer a los agentes pastorales y generar ambientes de prevención, protección y sanación en nuestras comunidades.
Dada la profundidad y delicadeza de la temática, se propuso un camino progresivo de aproximación que permitiera mirar la experiencia del abuso de manera serena y cuidada, buscando comprender su complejidad. El proceso planteado tuvo cuatro pasos: OBservar – Comprender – Empoderarnos – Cuidar.
Este recorrido buscó cultivar una mirada empática, lúcida y realista de este drama que azota a la humanidad y a nuestra región, de modo que los agentes educativos y pastorales estén atentos, cuenten con herramientas preventivas y de acompañamiento, y sobre todo estén motivados para afrontar esta realidad con amor y responsabilidad. Se subrayó que la contribución de cada persona, aun siendo pequeña, puede marcar una diferencia.
Se procuró atender la diversidad de situaciones, procurando que cada participante pudiera escuchar, leer y expresarse lo más posible en su propio idioma (español, portugués o tikuna).

EVALUACIÓN Y PROYECCIÓN
La evaluación de los participantes fue positiva. Se destacaron el clima de fraternidad y participación, el interés y generosidad de quienes asistieron, la claridad de los aportes, la metodología utilizada y la acogida en el Centro Papa Francisco. Si bien este lugar, por ser nuevo, aún requiere algunos ajustes y mejoras, fue valorado por su belleza y funcionalidad. Algunas sugerencias de mejora apuntaron a aspectos logísticos y a la articulación con instancias formales de la sociedad civil.
Se vivieron momentos intensos y profundos, como la escucha directa de experiencias reales (provenientes de este mismo contexto), el encuentro con nuestro propio niño o adolescente interior, con sus heridas y su luz, y los espacios de celebración compartidos.
Consideramos que este tipo de espacios realiza una contribución invaluable tanto a la Iglesia como a la sociedad civil, y favorece la construcción de redes de cuidado y acompañamiento, tan necesarias en este tiempo y en este territorio de la Triple Frontera.







