“Generar oportunidades y fortalecer las organizaciones de mujeres, para construir una paz sostenible”, Marina Mosquera

12 Mar 2021


“Generar oportunidades y fortalecer las organizaciones de mujeres, para construir una paz sostenible”

– Marina Mosquera


12/03/2021


Marina Mosquera, ha trabajado por más de 40 años en iniciativas sociales en Cartagena, donde ha impulsado procesos de la mano con la Iglesia. Se ha desempeñado como directora de la Pastoral Social de esta jurisdicción eclesiástica, donde acompañó organizaciones de la sociedad civil de los Montes de María en procesos de incidencia en sus territorios. En la actualidad acompaña a familias, migrantes y poblaciones en situaciones de riesgo de zonas vulnerables.

Ella participó el pasado miércoles 10 de marzo en el conversatorio virtual sobre el rol de las mujeres en la construcción de paz. Durante su intervención planteó las condiciones de inequidad en las que se encuentran las mujeres y como a pesar de las dificultades sociales y económicas, son capaces de dirigir procesos de reconciliación, paz y resiliencia en su territorio.

Marina comenzó su intervención reconociendo el protagonismo de las mujeres en muchas de las realidades, a pesar de la situación de empobrecimiento personal, familiar y en los territorios. “Desde las organizaciones donde hemos ejercido nuestro trabajo, hemos debido acompañar a muchas mujeres, niñas, adultas y mujeres de la tercera edad que han sufrido de violencias.  A las mujeres las encontramos empobrecidas por la ausencia del Estado, pero a la vez, de pie gracias a todo el trabajo que ellas hacen por lograrsostener a sus familias y comunidades”, señaló.

Para la lideresa, las condiciones de inequidad de las mujeres se han ido naturalizando, y “es una inequidad que se refleja en pocas oportunidadesde estudio, en un trabajo mal o no remunerado. A pesar de estas condiciones, la mujer ha sido capaz de superar esas dificultades y ha podido formarse.”

La capacitación, empoderamiento y fortalecimiento de sus organizaciones es uno de los trabajos a los que Mosquera le he ha apostado su vida, porque comprende que “solo en la medida que la mujer se capacita y se le dan oportunidades de laborar, pueden existir cambios en las realidades de las mujeres y de quienes las rodean.”. En ese sentido, la lideresa reconoce que muchas mujeres han logrado capacitarse gracias al apoyo de muchas organizaciones donde nos encontramos, entre ellas, la Iglesia Católica, institución que ha contribuido desde la fe, desde el respeto al prójimo, desde el reconocimiento y el trabajo compartido.

“Desde el trabajo de distintas organizaciones que juntan el rostro caritativo de la Iglesia Católica, el compromiso ha sido grande, se sigue liderando y trabajando para que las mujeres a través de los colectivos organizados puedan recuperar espacios de participación ancestral, pero también, espacios vinculados a las nuevas realidades que nos toca vivir”, señaló Marina.

Dentro de los trabajos más significativos de los últimos años, Marina compartió su experiencia en Montes de María, donde trabajaron por el fortalecimiento organizativo con mujeres: “con esta iniciativa la idea fue, en primer lugar, que ellas fueran capaces de organizar unos procesos participativos realmente productivos en términos de lograr el reconocimiento por su labor y, en segundo lugar, lograr la posibilidad de seguir creciendo profesionalmente y laboralmente, que ese reconocimiento se diera por lo que ellas han trabajado”.

Sobre el papel de las mujeres en la construcción de procesos de paz y reconciliación, su reflexión es que “es importante tener en cuenta que la paz sin reconocimiento de derechos humanos es una paz débil, que no permite realmente llevarnos a donde nosotros queremos estar. No es que las mujeres hagamos un protagonismo por momentos, son unos procesos que deben permitirnos entrar a debatir no solo por nosotras, sino por la familia, por la comunidad y en términos generales, por la sociedad”.

Con relación al proceso de paz, señala que es un proceso que “nos ha dado muchas esperanzas, muchas fuerzas, fe y posibilidades que nos han permitido trabajar más en las comunidades. Las mujeres sienten que cada vez está más cerca la posibilidad de reconocimiento, de poderse encontrar y compartir en escenarios de igual a igual entre hombres y mujeres”.  

Sin embargo, agrega que “nuevamente estamos viendo en algunos espacios como los Montes de María, que resurgen los temores, las preocupaciones y eso hace que este trabajo que hacemos vaya perdiendo posibilidades de seguir con la misma fuerza. Toca seguir acompañando mucho para que las dudas, los miedos, las resistencias que se han generado no produzca desesperanza. Seguiremos trabajando en esos miedos para no perder todos los procesos que hemos podido lograr”, agregó.

Al final de la intervención hizo una invitación a jóvenes y niñas para pensar en colectivo, “la invitación es a no crecer solas, a crecer con los otros y las otras, solo así es posible una paz duradera y sostenida en el tiempo”.   

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