Comunidades del Caquetá celebran el cierre territorial de cinco años de trabajo por la Amazonía 

28 Nov 2025

Caquetá, Colombia. 

Entre el 11 y el 20 de noviembre se vivió una semana de encuentros profundos con las comunidades vinculadas al proyecto Manejo Sostenible de la Tierra y Protección de los Bosques y sus Pueblos en Colombia, desarrollado con el apoyo de Cáritas Noruega. Este recorrido por las comunidades de Puerto Betania, Villalobos, Arenoso y Alto San Lorenzo, en San Vicente del Caguán, así como por Rionegro y el Cabildo Indígena Calarcá, en Puerto Rico – Caquetá, permitió volver al territorio para escuchar, dialogar y compartir los aprendizajes construidos a lo largo de cinco años de trabajo conjunto. 

Más que una despedida, estos encuentros fueron un momento de diálogo y gratitud. Cada comunidad abrió su espacio para conversar sobre lo vivido, sobre los caminos recorridos y, especialmente, sobre los compromisos que permanecen. El proyecto se ha impulsado por una certeza compartida: La Amazonía en nuestras manos, una frase que hoy retumba con más fuerza al ver cómo las comunidades asumen su papel como protagonistas en el cuidado de la casa común. 

Las jornadas fueron una oportunidad para reconocer la importancia de la participación comunitaria, la memoria del territorio y el valor del diálogo intercultural. En el Cabildo Indígena Calarcá, la palabra recordó que proteger el bosque es proteger la vida. En Puerto Betania, Arenoso y Villalobos, mujeres, jóvenes y líderes comunitarios resaltaron la importancia de seguir fortaleciendo la organización local. En Alto San Lorenzo, la comunidad subrayó que el aprendizaje no termina: ahora empieza un nuevo capítulo que se construye desde sus propias iniciativas y sueños. 

Si algo quedó claro en cada conversación es que la historia continúa. El proyecto acompañó, abrió caminos y sembró procesos; pero son las comunidades quienes llevan adelante la tarea diaria de custodiar el territorio, defender la vida y mantener viva la selva como hogar y corazón. 

Este recorrido territorial no representa un cierre definitivo, sino un punto que invita a seguir caminando. Lo vivido en cada comunidad confirma que los procesos sembrados durante estos años continúan creciendo con autonomía y fuerza propia. Hoy más que nunca se reafirma que la Amazonía está en nuestras manos: en las decisiones cotidianas de cada familia, en la organización comunitaria que se fortalece y en la convicción de que el cuidado del bosque es inseparable del cuidado de la vida. Lo que se abre ahora es una nueva etapa, tejida desde el compromiso y la esperanza que permanecen en el territorio.

El cierre de este ciclo no marca un final, sino un nuevo impulso para las comunidades que han hecho de la Amazonía un proyecto de vida. Lo sembrado en estos años desde la recuperación de las buenas prácticas hasta la defensa del bosque y la cohesión comunitaria seguirá creciendo en manos de quienes habitan y cuidan el territorio. La Amazonía en nuestras manos no es solo un lema: es una responsabilidad compartida que continúa viva en cada decisión cotidiana, en cada liderazgo que emerge y en cada voz que reclama justicia para la Casa Común. 

Este proceso no habría sido posible sin el compromiso de quienes hicieron parte del proyecto. Un agradecimiento especial al equipo técnico y comunitario que acompañó cada paso, a la Diócesis de San Vicente del Caguán, a Funvipas, REPAM y a las instituciones que se unieron para fortalecer las actividades en el territorio: la Iniciativa Interreligiosa por los Bosques Tropicales (IRI), el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la ESAP, la Defensoría del Pueblo, la Agencia Nacional de Tierras, el Ministerio del Interior y las alcaldías de Puerto Rico y San Vicente del Caguán. Su acompañamiento fue clave para tejer confianza, sumar capacidades y avanzar hacia un modelo de desarrollo que pone en el centro la vida y el cuidado del bosque. 


Por: Tatiana Avendaño Cuesta.

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