“La respuesta tiene que darse en el marco constitucional de los derechos humanos, todo exceso de fuerza es igualmente condenado”, Mons. Héctor Fabio Henao


“La respuesta tiene que darse en el marco constitucional de los derechos humanos, todo exceso de fuerza es igualmente condenado”, Mons. Héctor Fabio Henao


05/05/2021


Hoy 05 de mayo del 2021, monseñor Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de la Pastoral Social- Cáritas Colombiana (SNPS-CC) estuvo en entrevista con UNIMINUTO Radio, un espacio en el que habló sobre el panorama social de Colombia según la Conferencia Episcopal Colombiana. Esta fue su intervención:

“Se han producido varios pronunciamientos de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) sobre esta situación de crisis que estamos viviendo, el último de ellos, decía que la Conferencia Episcopal sigue con mucha preocupación la agitación social que está ligada al paro que se inició hace varios días.

Esa agitación social por una parte hay que contextualizarla dentro del derecho a la protesta pacífica, hay que tener en cuenta que, para ejercerlo, se debe entrar en relación con otras circunstancias.

En este momento no se puede desconocer que estamos en una emergencia sanitaria, en un momento grave de la afectación a la salud pública.

Por otra parte, dice la Conferencia Episcopal muy claramente que hay que desligar las reivindicaciones sociales de todas las formas de violencia, del vandalismo, de ataques contra los bienes públicos y privados; porque eso puede causar la muerte de muchas personas.

La respuesta tiene que darse en el marco constitucional de los derechos humanos (DDHH), todo exceso de fuerza es igualmente condenado. Entonces, aquí la Conferencia Episcopal sienta una posición muy clara: no a la violencia venga de donde venga, aquí se trata de buscar la solución a fenómenos que han causado una crisis social y económica muy profunda en la nación colombiana.

No podemos entrar en una espiral de violencia y muerte, que al final nadie puede controlar, la respuesta necesariamente tiene que ser dialogada.

En este momento se acude a la conciencia de los ciudadanos, a los jóvenes muy particularmente, tenemos que pensar formas creativas, diferentes, no violentas -eso hace parte de un pasado-, que sean capaces de colocar reclamaciones de una manera diferente.

En cuanto a las problemáticas del país, en el penúltimo comunicado de la Conferencia Episcopal se hizo énfasis en la inequidad social, nuestro país indudablemente tiene que avanzar mucho más en la equidad y para lograrlo, desde la CEC se plantea que es necesario revisar el esquema actual económico para darle alma a la economía del futuro, está es la expresión que usa el Papa Francisco.

Otro de los problemas que encontramos tiene que ver con el fortalecimiento a la democracia en distintos sectores, esto significa: protección de la vida humana, de los líderes sociales, la protección de los dirigentes sociales, a los defensores de los DDHH, etc.

Al mismo tiempo, es muy importante pensar áreas como la salud y la educación, son áreas que tienen que ser pensada, la pandemia nos ha hecho ver un país en el que el acceso a la salud no es equitativo para todos los colombianos y colombianas.

En términos generales, la Conferencia Episcopal ha propuesto reunir todos los sectores, escuchar todas las voces, quiero insistir aquí, la voz de los jóvenes es importante aquí para que expresen sus aspiraciones y las dificultades que ven en este momento. 

La reconciliación es un tema urgente, estamos en una sociedad muy fragmentada por opiniones muy opuestas, a veces posiciones muy radicales.

La reconciliación pasa por reconocer que hubo víctimas, que hubo sufrimiento, un pasado doloroso. La reconciliación reconoce que hubo hecho que nos han dañado, pero no colca la mirada solamente allí, es una mirada hacia el futuro. Por lo tanto, es un plan de recuperar la dignidad de todos los seres humanos, de los que estuvieron en un lado y en otro, de los que sufrieron y de los que cometieron errores.

La Iglesia nos dice que hay que abrir un camino para el reencuentro de todos los colombianos en plan de diseñar, pensar y poner en marcha un modelo de sociedad que supere los errores que tanto sufrimiento causaron en el pasado.

Allí, hay un ejercicio grande, esto no pasa de la noche a la mañana, no surge sin un esfuerzo, esto es una obra que Dios hace a través de nosotros y, por lo tanto, requiere de la cooperación de todos los sectores sociales y de la voluntad que tiene que surgir desde el corazón de cada persona.

Antes de lanzar el comunicado nos hemos reunido con el Comité Nacional del Paro, allí están indígenas, centrales obreras, los pensionados, hay agrupaciones juveniles, hay un grupo de organizaciones enorme. Escuchándolos, nos dimos cuenta que quieren diálogo, un diálogo que conduzca a dar respuestas y a hacer las trasformaciones necesarias.

En ese sentido, la Conferencia Episcopal vio oportuno llamar al conjunto de las organizaciones sociales e invitar al mismo Estado para que se abran canales de diálogo, eso nos parece muy importante. Hoy el Estado ha dicho a través del Alto Comisionado que están dispuestos a abrir esos canales de diálogo, eso nos anima mucho, hemos insistido mucho en esa línea.

Hoy quisiéramos insistir en que hay que trabajar de una manera muy cuidadosa los mecanismos a través de los cuales se va a dar ese diálogo y las finalidades que se van a seguir, porque el diálogo debe tener unos propósitos muy firmes para saber a dónde se quiere llegar.

En la medida que podamos, la Conferencia Episcopal está dispuesta a colaborar, lo importante es que el diálogo se dé, aquí estamos hablando del bien de nación. Entonces, nosotros podríamos portar y ofrecer nuestra contribución, si ambas partes lo ven oportuno.

Recordemos que este paro es continuidad de otro que venía en marcha antes de la emergencia sanitaria y que con la pandemia esas aspiraciones quedaron represadas y ahora, vuelve otra vez a resurgir toda esta problemática que se había puesto sobre la mesa.

Desde la Conferencia Episcopal hemos insistido en que todos los sectores tenemos que aportar un granito de arena en esta circunstancia, nadie puede sentirse ajeno. A veces el clima de zozobra nos paraliza, el miedo nos quita la capacidad de ver que podemos aportar algo, entonces, la Iglesia nos dice que hay que recuperar la capacidad de cada persona, de cada ser humano, de cada colombiano y colombiana de aportar salidas a esta difícil situación”.

Monseñor Héctor Fabio Henao cerró la entrevista extendiendo la invitación a la jornada de oración por la reconciliación del país el próximo 07 de mayo, día dedicado al sagrado corazón de Jesús. La intención es que parroquias, centros de culto, entre otros espacios, se sumen a esta jornada para hacer realidad la reconciliación en nuestro país.

Gracias por su tiempo