El encuentro, escucha y reconocimiento del daño abren la puerta del perdón

El encuentro, escucha y reconocimiento del daño abren la puerta del perdón

Bogotá, octubre 13 de 2017. Tomando como modelo la historia del pueblo de Israel, que tras vivir el exilio se dispuso en un camino de restauración de su condición de pueblo de Dios, Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, Obispo Auxiliar de Medellín y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), presentó una iluminación doctrinal sobre la justicia reparativa, el perdón y la purificación de la memoria histórica, en el marco del VIII Congreso Nacional de Reconciliación.

El prelado destacó, a partir del modelo bíblico del post exilio y la restauración, los elementos claves que iluminan “la misión de la reconciliación y construcción de paz”, subrayando la importancia de buscar el encuentro, el diálogo con todos; la necesidad del reconocimiento en las causas de lo vivido; la reflexión serena y profunda de la historia, desde una óptica de esperanza; la búsqueda de motivaciones superiores desde lo espiritual, que superan las lógicas humanas; y la educación para la reconciliación.


También explicó que la justicia restaurativa, más allá de buscar el castigo, pretende dar el paso hacía la reparación y recuperación de la dignidad de las personas, tanto víctimas como victimarios. “En la guerra todos sufren, por eso es necesario buscar caminos para todos, sin excluir”.

El perdón, señaló, aunque no es fácil es necesario y está relacionado con la verdad. Sin embargo, “no se trata encontrar una verdad que aumente las distancias o los antagonismos, sino una vedad en perspectiva de reconciliación (…) Santo Tomás decía que los hombres no pueden vivir juntos si no tienen confianza recíproca, es decir, si no se manifiestan en la verdad”.

Finalmente, frente a la purificación de la Memoria, el obispo, retomando el mensaje de San Juan Pablo II del 1 de enero de 1997, en el marco de la Jornada Mundial de la Paz”, insistió en que “no se puede permanecer prisioneros del pasado: es necesaria, para cada uno y para los pueblos, una especie de «purificación de la memoria », a fin de que los males del pasado no vuelvan a producirse más. No se trata de olvidar todo lo que ha sucedido, sino de releerlo con sentimientos nuevos, aprendiendo, precisamente de las experiencias sufridas, que sólo el amor construye, mientras el odio produce destrucción y ruina. La novedad liberadora del perdón debe sustituir a la insistencia inquietante de la venganza”.

Durante el primer bloque del tercer y último día del Congreso, también participaron Monseñor Luis Augusto Castro, Arzobispo de Tunja, y Eamon Gilmore, enviado especial de la Unión Europea para el proceso de Paz en Colombia.

Monseñor Castro señaló que “la reconciliación es un evento interior y después se traduce en un abrazo a los demás, incluso a quienes nos han ofendido”.


Por su parte, Gilmore reiteró el apoyo al proceso de reconciliación y paz desde la experiencia que tiene la Unión Europea y a partir de los capítulos de Desarrollo Rural e Incorporación a la vida civil de los excombatientes.

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